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Cómo elegir una clínica bariátrica en Los Ángeles

En Los Ángeles hay muchas opciones y casi todas se anuncian igual. Estas doce preguntas separan una clínica de otra mejor que cualquier anuncio, y las doce se pueden hacer por teléfono antes de pedir cita.

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Paciente antes y después de la manga gástrica
Paciente antes y después de la manga gástrica — paciente real del Dr. Davtyan. Los resultados varían.

Sobre quién opera

  1. ¿El cirujano está certificado por el consejo correspondiente y su licencia está vigente? Esto no hay que creerlo: se verifica en la búsqueda pública del Departamento de Asuntos del Consumidor de California, gratis y en dos minutos. Le explicamos cómo en verificar credenciales.
  2. ¿Cuántos procedimientos de este tipo hace al año? No busque un número mágico; busque que se lo digan sin rodeos.
  3. ¿Quién opera exactamente? En algunos lugares el cirujano que le presentan no es el que estará en el quirófano. Pregúntelo directamente.

Sobre dónde se opera

  1. ¿En qué hospital o centro quirúrgico se hace? Pida el nombre y búsquelo.
  2. ¿Está acreditado el programa bariátrico? el programa MBSAQIP del Colegio Americano de Cirujanos acredita centros en Estados Unidos y Canadá tras evaluaciones voluntarias por pares; hay cerca de mil. La acreditación no garantiza un resultado, pero sí dice que un tercero revisó el programa. Más sobre esto en qué es MBSAQIP.
  3. ¿Qué pasa si hay una complicación de noche o en fin de semana? La respuesta correcta incluye un número de teléfono y un nombre, no "vaya a emergencias".

Sobre el después

  1. ¿Cuántas visitas de seguimiento incluye el primer año y están cubiertas? Aquí se separan los precios de verdad. Vea cuántas visitas necesita cada procedimiento.
  2. ¿Hay nutricionista y apoyo psicológico, y están incluidos?
  3. ¿Y dentro de tres o cinco años? Una banda se ajusta durante años; un bypass exige vigilancia nutricional de por vida. Pregunte quién hace eso y dónde.

Sobre el dinero

  1. ¿Me dan el precio por escrito y con desglose? Si no tiene seguro, además le corresponde por ley: es el Estimado de Buena Fe.
  2. ¿Qué NO incluye ese precio? La pregunta más útil de las doce. Anestesiólogo, estudios previos, la noche de hospital si hace falta, las consultas del primer año.
  3. ¿Qué pasa con los costos si hay una complicación? Incómoda de hacer y muy reveladora.

Cómo poner dos respuestas lado a lado sin equivocarse está en cómo comparar presupuestos.

Cómo verificar por su cuenta, sin llamar a nadie

Tres comprobaciones que puede hacer usted mismo, gratis, antes de pedir la primera cita:

  • La licencia del médico. En ${S.mbc} se busca por apellido. Verá el estado de la licencia, su vencimiento y —esto es lo importante— cualquier acción disciplinaria publicada.
  • El centro donde se opera. Búsquelo por su nombre, no por el de la clínica. A veces son cosas distintas.
  • Las reseñas, leídas al revés. Las de cinco estrellas dicen poco. Lea las de una y dos y fíjese en un patrón concreto: si las quejas hablan de que nadie contesta después de la cirugía, eso es información sobre el seguimiento, que es justo lo que no se ve antes de contratar.

Lo que no debería pesar en la decisión

Y para ahorrar tiempo, tres cosas a las que se les da más importancia de la que tienen:

  • Lo bonita que sea la oficina. No se opera en la recepción.
  • Cuánto sale el cirujano en televisión. Puede ser buena señal o puede ser mercadeo; por sí sola no dice nada.
  • La cercanía a su casa. Importa, pero menos de lo que la gente cree: usted va a hacer el trayecto largo unas cuantas veces en un año y luego cada vez menos. Elegir el sitio equivocado por veinte minutos de tráfico es un mal cambio.

Lo que sí pesa es lo mismo de siempre: quién opera, dónde, quién responde si algo se complica y quién le sigue viendo el año que viene.

Cómo suena una buena respuesta

Las preguntas sirven de poco sin saber qué se está escuchando. Tres ejemplos:

"¿Cuántos de estos hace al año?" Buena respuesta: una cifra, dicha sin rodeos, y quizá un matiz — "de este procedimiento, tantos; de revisiones, menos". Mala respuesta: "muchísimos", "somos los que más hacemos en Los Ángeles", o cambiar de tema hacia los años de experiencia.

"¿Qué pasa si hay una complicación el sábado?" Buena: un nombre, un número y a qué hospital iría. Mala: "vaya a emergencias".

"¿Qué no incluye el precio?" Buena: una lista, aunque sea incómoda — anestesiólogo, estudios, la noche de hospital si hiciera falta. Mala: "todo está incluido", sin desglose. Casi nunca todo está incluido, y quien lo dice sin lista está describiendo un folleto.

El patrón se repite: lo que distingue no es la respuesta perfecta, es la respuesta concreta.

El seguimiento es donde de verdad se separan

Todas las clínicas hablan de la cirugía. Pocas hablan del año siguiente, y ahí está la diferencia que un paciente nota tres años después.

Cuatro preguntas que casi nadie hace y que revelan mucho:

  • "¿Con quién voy a hablar en las visitas de seguimiento?" ¿El cirujano, un asistente, alguien distinto cada vez?
  • "¿Hay nutricionista con experiencia bariátrica en el equipo?" No un nutricionista general.
  • "¿Qué pasa si en dos años recupero peso?" La respuesta correcta es que vuelva; si suena a reproche por teléfono, imagine cómo suena en persona.
  • "¿Y si me mudo?"

Sobre lo que cada procedimiento exige después: visitas de seguimiento por procedimiento.

Operarse fuera del país: la comparación honesta

Es una decisión legítima y muchísima gente de nuestra comunidad la toma, casi siempre por precio. No es este el lugar para desaconsejarla en bloque, sino para que la comparación sea completa.

Lo que suele entrar en la cuenta: el precio del paquete, el vuelo, el hotel, los días de trabajo perdidos.

Lo que suele quedarse fuera y pesa más:

  • Quién le atiende una complicación a la semana de volver, y quién la paga.
  • Quién hace el seguimiento del primer año, que es la mitad del tratamiento.
  • Quién le ajusta la banda dentro de tres años, si su procedimiento es ajustable.
  • Quién tiene su expediente si dentro de diez años necesita una revisión.

Ninguna de esas cuatro es retórica: son las cuatro situaciones que traen a esta consulta a pacientes operados fuera. Si es su caso, retomar el seguimiento es sencillo y no lleva reproche: qué hacer.

Qué se puede saber antes de ir

Media hora en internet, y ninguna de estas comprobaciones depende de que alguien le atienda:

  • La licencia del médico, en la base pública del estado — cómo se hace.
  • El centro quirúrgico, por su nombre, no por el de la clínica.
  • Si el programa está acreditadoqué significa.
  • Si la clínica publica precios o solo promesas.
  • Si hay información en español de verdad, o una traducción automática de la página en inglés. Se nota, y dice algo sobre cuánta atención en español va a recibir después.

Cuándo cambiar de clínica

Empezar en un sitio no obliga a terminar en él, ni siquiera después de pagar una consulta. Señales razonables para replantearse:

  • Le presionan para decidir o para pagar un depósito antes de tener los estudios.
  • No consigue una cifra por escrito después de pedirla dos veces.
  • Nadie contesta el teléfono cuando ya no está la parte comercial.
  • Le proponen un procedimiento sin explicarle por qué ese y no otro.
  • Le incomoda cómo le hablan de su peso.

Ese último punto no es un capricho. Va a tener una relación de años con este equipo, en la que tendrá que contar cosas incómodas — que recuperó peso, que dejó los suplementos, que lleva un mes sin poder comer bien. Si ya en la primera visita le cuesta hablar con franqueza, eso no mejora solo.

Y una lista corta para llevar

Si de todo esto solo se lleva cinco cosas, que sean estas:

  1. Verifique la licencia usted mismo.
  2. Pida el precio por escrito, con lo que NO incluye.
  3. Pregunte quién le atiende un sábado por la noche.
  4. Pregunte cómo es el seguimiento del primer año y quién lo hace.
  5. Desconfíe de la prisa.

La consulta con el Dr. Davtyan es gratuita y en español, y las cinco tienen respuesta en ella: pídala aquí o llame al 877-9-BE-SLIM.

La primera llamada dice mucho

Antes de pedir cita, una llamada de cinco minutos ya diferencia sitios. Fíjese en tres cosas:

Quién contesta y cómo. ¿Le atienden en español sin que sea un problema? ¿Le escuchan o le recitan un guion?

Qué preguntan. Una clínica que pregunta por su historia, su seguro y qué le trae está evaluando su caso. Una que solo quiere agendarle una "consulta gratuita de evaluación" cuanto antes está gestionando un embudo de ventas.

Qué contestan al precio. "Depende de su caso, y en la consulta le damos una cifra por escrito" es buena señal. Un precio cerrado por teléfono, o negarse a hablar de dinero hasta que usted vaya, no lo son.

Cómo comparar tres clínicas sin perderse

Si va a ver más de una —y es razonable—, ordénelo antes de que se le mezclen:

  • Una hoja por clínica, con las mismas doce preguntas.
  • Anote el mismo día, mientras lo recuerda.
  • Pida a las tres el precio por escrito, y compárelo por partidas — cómo.
  • Anote también cómo se sintió: si pudo preguntar, si le hablaron con respeto, si le metieron prisa.

Esa última columna parece blanda y predice bastante bien cómo será la relación de los próximos años.

Y si ya empezó en un sitio que no le convence

No hay ninguna obligación de continuar, ni siquiera después de haber pagado una consulta o hecho estudios.

Lo práctico: pida copia de todo lo que le hayan hecho —análisis, endoscopia, informes— antes de irse. Son suyos, y llevarlos a la clínica nueva evita repetirlos y ahorra semanas. Está en sus derechos sobre su expediente.

Y no hace falta dar explicaciones ni justificarse. "Voy a pedir una segunda opinión" es una frase completa, y en medicina es una decisión sana — por qué.

Lo que cambia si no habla inglés

Merece un apartado propio, porque en Los Ángeles condiciona la elección más de lo que se admite.

Qué comprobar, y ninguna de estas cosas es un lujo: si le atienden en español al llamar, no solo en la consulta; si el material que se lleva a casa —instrucciones del preoperatorio, dieta por etapas, señales de alerta— existe en español; si el equipo de nutrición y el de psicología también atienden en su idioma; y si el personal administrativo que gestiona su seguro puede explicarle un trámite sin intermediarios.

Esa última suele ser la que falla. Una clínica puede tener un cirujano que habla español perfectamente y una oficina de seguros donde nadie lo habla, y el trámite del seguro es donde más se pierde la gente.

Y recuerde que un intérprete calificado le corresponde en cualquier centro, aunque el equipo no hable su idioma: sus derechos. Lo que está eligiendo aquí no es si tiene derecho, sino cuánta fricción quiere durante los próximos años.

Dos señales de alarma

Un precio cerrado por teléfono, sin conocer su caso. O es el precio de otra persona o es un precio de entrada al que después se le suman cosas.

Prisa. Descuentos que vencen esta semana, "solo quedan dos cupos", una fecha de cirugía antes de tener los estudios. La cirugía bariátrica no es una oferta de temporada, y una clínica que la vende así está optimizando algo que no es su salud.

La consulta inicial con el Dr. Davtyan es gratuita, en español y sin compromiso: pídala aquí.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor una clínica grande o una pequeña?

Ninguna de las dos por sí sola. Lo que importa es quién opera, dónde, y quién le atiende el año siguiente. Una clínica pequeña con seguimiento serio le sirve más que una grande donde nunca ve a la misma persona dos veces.

¿Vale la pena operarse fuera del país por el precio?

Es una decisión legítima que mucha gente toma. Lo que conviene es tomarla con la comparación completa delante: quién le atiende una complicación a la semana de volver, quién hace el seguimiento del primer año y quién responde dentro de tres. Si ya se operó fuera, vea qué hacer con el seguimiento.

¿La acreditación del centro cambia lo que paga mi seguro?

Puede influir: algunas aseguradoras dan incentivos o exigen centros acreditados. Medicare, en cambio, dejó de exigir la certificación de la instalación en 2013. Revíselo con su póliza en la mano.

¿Puedo cambiar de clínica después de la primera consulta?

Sí, y no hace falta dar explicaciones. Si ya le hicieron estudios, pida copia para no repetirlos en la siguiente.

¿Qué hago si me piden un depósito para reservar fecha?

Pregunte por escrito qué cubre, si es reembolsable y en qué condiciones. Un depósito antes de tener los estudios y la autorización es prematuro.

¿Importa que la clínica tenga información en español?

Es una señal razonable. Una página traducida automáticamente se nota, y suele indicar cuánta atención real en español encontrará después de la venta.

Dé el primer paso

La consulta inicial con el Dr. Davtyan es gratuita, es en español y no lo compromete a nada. Sale de ella sabiendo si es candidato, qué opciones tiene y qué costaría cada una.

Solicite su consulta gratuita Llame al 877-9-BE-SLIM

Este artículo es información general y no sustituye una consulta médica. Lo que aplica a su caso depende de su historia clínica, sus estudios y la evaluación del Dr. Davtyan. Ninguna cifra de precio, de pérdida de peso o de tiempo de recuperación se publica aquí: esas se entregan por escrito y para su caso concreto en la consulta.

Beverly Hills

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436 North Bedford Dr. Suite 207Beverly Hills, CA 90210
Main: 310-652-1777
Toll Free: 877-9-BE-SLIM

Glendale

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1141 N. Brand Blvd. #100Glendale, CA 91202
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Rancho Cucamonga

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8330 Red Oak Street, Suite 201Rancho Cucamonga, CA 91730
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South Coast Lap-Band

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10900 Warner Avenue, Suite 121Fountain Valley, CA 92708
Main: 714-777-7868
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Marina Del Rey Hospital

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4650 Lincoln Blvd.,Marina Del Rey, CA 90292
Main: 310-652-1777
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